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Visita de Maitreyi Amma

Por Carlos Benavides *

Ya me he hecho mayor para creer en princesas y reyes, reinos de tebeo, griales por descubrir o aventuras sobre alfombras mágicas. Ya no es tiempo para buscar héroes sobre caballos atravesando tierras vírgenes, descubriendo  maravillas de maravillas. No tengo edad para soñar fantasías.
Entonces si apareciese una reina, la embajadora de un reino construido de luz, de ideales engarzados como joyas, mi razón me diría: ¿qué haces?, ¿estás loco, eres un niño, un ingenuo  tonto para creer en tales cuentos?
Pero miro la realidad, ésta convenida realidad y no puedo dejar de sorprenderme de la cantidad de reyes y reinas que la habitan y que no inspiran mayor misterio que el que logran transmitir su riqueza o posición social. Y, sin embargo, tienen poder y gobiernan, siguiéndoles un enorme séquito de plebeyos que giran a su alrededor.
Nuestra época está cargada de héroes olímpicos que mueven multitudes con hazañas de lo más variopintas y extrañas, tales como meter pelotas en agujeros creados para tal fin, o vencer marcas y tiempos contra reloj que se miden en décimas de segundo.
Nuestra era sueña con el elixir de la vida eterna respaldada con sueldos y trabajos fijos que aseguren una vida tranquila y llena de confort, sin importar si le cuesta la vida a otros continentes, a nuestro medio ambiente o les restamos tiempo y felicidad a nuestras familias.

TODO POR LA PASTA es el estandarte a seguir.

Pero Maitreyi Amma no pertenece sólo a este mundo. Ella representa el verdadero mundo de Reyes y Reinas, en cuyo dominio todos los habitantes son felices y  también, por consiguiente, buenos. Un Reino que, como en una perfecta lotería, el gran premio lo disfrutan todos.
Maitreyi Amma viste con la colorida y esmerada belleza de un jardín hindú; se engalana con una continuada sonrisa y un aroma de misteriosos orígenes. Pero es su mirada azul la que más  perturba, la abismal luz de  estrellas que fulguran desde su paraíso alcanzado.
Mi encuentro con ella pertenece al ámbito de lo “casual”, como todo en esta vida.
A lo largo de la  conferencia y satsang del  26 de Abril, Maitreyi  nos desveló el mundo de las sombras en el que vivimos con una franqueza, simpatía y sabiduría admirable. Estoy seguro que pocas preguntas quedarían sin su respuesta, una respuesta que siempre aparece inmediata en sus labios, como si fuera un correo que esperases ansioso desde hace tiempo y llegara en el momento justo.

Maitreyi Amma nos habló y persuadió de un mundo personal y global ya caduco, que es preciso superar y dejar atrás. Nos desveló secretos que pertenecen a la sabiduría perenne, secretos intemporales y remotos desde el antiguo Egipto o la milenaria India.
Y mí aporreado, pero indomable corazón, dio orden a la caballería de mi cuerpo para desmantelar la guardia y, a los consejeros de mi mente, para abrir las fronteras del corazón, siempre protegido bajo el lema: antes morir de pie que vivir de rodillas. Y así, no sin el rubor de una mente orgullosa y la sensibilidad de unas rodillas delicadas, hinqué y doblé la pierna derecha en el suelo como un caballero andante y reconocí a una Reina, Embajadora de los mismísimos  Reinos Celestiales de oriente y occidente… y desde mi corazón grité: ¡DIOS SALVE A LA REINA!
Por Reinas así si vale la pena escuchar, creer y luchar.

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Encuentro con Maitreyi Amma

Por Carmen León *

Maitreyi Amma visitó Shivambu el pasado día 26 de abril. Para nosotros era una visita esperada y, a la vez, suponía un acto de confianza por nuestra parte hacia alguien a quien nunca antes habíamos visto. Pero para quienes a lo largo de nuestras vidas hemos experimentando que el destino –en momentos cruciales- opera con tal determinación que, aquello que parece imposible desde la óptica realista finalmente sucede, aprendemos a ver en ciertas coincidencias señales que ineludiblemente no pueden ser ignoradas.
Así fue como tras una llamada telefónica desde Francia, Ángela (Neereja), discípula cercana de Maitreyi, contactó con nosotros. No nos conocía de nada más que a través de un cartelito con nuestra publicidad que había encontrado por la ciudad en una breve visita, en la que tenía como objetivo encontrar un contacto para organizar la venida de Maitreyi a Granada. A este primer contacto telefónico siguieron otros cuantos y un par de cartas, en las que Ángela continuaba insistiendo en su intención de traer a Maitreyi a esta ciudad. Finalmente, una mañana lluviosa y fría, Ángela se presentó en Granada para conocernos personalmente y hablar del tema.
Conocer a Ángela fue una experiencia bella, ya que la conexión entre nosotros fue inmediata y la energía que su persona transmitía en todos los aspectos –desde su dulcísima voz, el olor que desprendía, la profundidad y el brillo de su mirada, hasta su estar tranquilo y receptivo-, perduró, al menos en mí, durante varios días después de nuestro primer encuentro. Esta impresión profunda que Ángela dejó en nosotros despertó, definitivamente, nuestro interés y entusiasmo por trabajar juntos por este proyecto espiritual.
Cuando fijas en el calendario una fecha para algo importante el tiempo parece lejano pero, a medida que se acerca el día, el tiempo se vuelve vertiginoso y, cuando al fin llega el momento y descubres lo que la presencia de Maitreyi significa, quieres que esta experiencia se quede grabada en todas las células de tu cuerpo.
Dos días antes de conocer a Maitreyi, sin haber albergado expectativas pero sí cierta inquietud ante lo desconocido, tuve en sueños  durante dos noches consecutivas una impresión muy fuerte de estar acompañada por su presencia. Curiosamente, Carlos me comentaría más tarde que había dormido en un estado de semisueño y que podía sentir la presencia de Maitreyi.
Nuestro primer contacto con Maitreyi al presentarse en el Centro fue muy grato y cálido. Su sencillez y cercanía, resultaron tan palpables y familiares, que es fácil olvidar que se está ante un Ser Realizado. Pero basta con encontrarse con su mirada para sentir que la mirada de Maitreyi está vuelta hacia otro mundo. Resulta curioso, pero al mirar sus ojos, éstos están como en un perpetuo shambhavi mudra, es decir, fijados en ajña chakra. Una estudiante del Centro la definió acertadamente como “la mirada de un ángel.” Una mirada increíblemente transparente, azul cielo, una mirada que parece absorberte por una suerte de fuerza magnética. Tras la mirada de Maitreyi se encuentra la espaciosidad infinita del cosmos. Estoy segura que alguien más debió percibirlo.
Maitreyi Amma apareció antes los asistentes, con su suave sonrisa, y antes de dar comienzo a su charla, nos pidió mantener los ojos abiertos en todo momento y concentrarnos en los suyos. Dijo que esto era muy importante. Para quienes no lo saben, en la tradición del Satgurú (el gurú verdadero), éste puede transmitir una parte de su energía vital o prana de diversas maneras, siendo una de ellas a través de una simple mirada o del contacto con los ojos (Nayana Diksha). Esta transmisión de energía se haría evidente luego, durante su  darshan o bendición personal. Maitreyi también nos pidió escuchar con atención, para que lo que escucháramos penetrara profundamente en nosotros, aunque advirtió que en cuanto el mental interviniese habría cosas que no recordaríamos. No es mi intención reproducir aquí lo que pueda recordar de la charla de Maitreyi, entre otras cosas porque sentí que la charla contenía apartados especiales para cada uno de los asistentes y a cada uno le habrá impresionado de manera distinta. Varias veces durante su conferencia pensé, “pero si parece que le he dado un historial personal de cada invitado”, siendo muchos de los asistentes estudiantes y amigos del Centro.Creo que la mayoría pudo encontrar referentes a su situación personal o recibir inspiración y guía para comprender su momento de búsqueda espiritual. Sí quisiera destacar que en sus palabras había gran profundidad y, aunque su discurso fue claro y accesible, su mensaje demandaba una cuidadosa atención. Tras la conferencia, que Ángela tradujo impecablemente, se abrió un turno de preguntas y respuestas. Personalmente sentí que Maitreyi al responder no necesitaba pensar, sus respuestas no fluían desde su cabeza, sino desde un centro bien distinto, es lo que Patanjali define en sus Sutras como el conocimiento correcto, es decir el conocimiento de aquel que sabe sin dudar. No se trata de un pensamiento elaborado sino del conocimiento realizado.
Después de la conferencia nos preparamos para la parte del darshan. Darshan significa recibir las bendiciones, y más específicamente la gracia de un gurú. El gurú nos transmite en su darshan la visión del Divino (en el caso de Maitreyi la gracia de la Madre Divina), siendo los ojos el lugar a través del cual la energía se transmite y se recibe. El darshan de Maitreyi fue una ceremonia emotiva, para muchos su primera experiencia de este tipo. Para aquellos que, salvando elementos del contexto que les fueran desconocidos o ajenos, supieron abrirse a la experiencia por completo, habrán experimentado que la energía recibida actúa como una fuerza curativa y transformadora. Curativa en cuanto que el gurú absorbe en el proceso parte de nuestro karma, liberándonos de viejos dolores o conflictos; transformadora, en el sentido de que liberados de parte de nuestra carga, es posible acelerar nuestro desarrollo y la realización de nuestro potencial espiritual.
Al ser el darshan una bendición individual, supongo que para cada persona la experiencia se habrá manifestado de manera distinta. Personalmente, nunca antes me había abierto a una experiencia de este tipo de forma tan incondicional y sin que la duda me obligara a las, a veces, tediosas especulaciones mentales. No apareció en mi ninguna duda que limitara mi vivencia. Al día siguiente, cuando tuve la oportunidad de hablar con Maitreyi en el espacio para consultas personales, quedé aún más sorprendida y agradecida por su guía e instrucción.

Maitreyi Amma es un Ser Realizado desde su nacimiento.

Una persona que nace con iluminación completa se le conoce como una encarnación, un avatar o un hijo de Dios (…) Esto significa que desde el momento del nacimiento uno tiene facultades superiores operando bien sea de forma parcial o en forma total. Al crecer toma consciencia de su misión y propósito en la vida.”
(Kundalini Tantra. Swami Satyananda Saraswati, Pág.46).

Cuando un Ser Realizado decide encarnarse lo hace para ayudar a otros seres a alcanzar su realización. La biografía de Maitreyi Amma hasta ahora publicada en francés, italiano e inglés, bajo el título “Mensajera de  la luz”, relata su vida y experiencias desde antes de su nacimiento hasta encontrar a su maestro Srî Tathâta en la India en el año 2000. La misión de Maitreyi Amma es transmitir las enseñanzas y mensaje de su maestro: guiarnos hacia la evolución completa de nuestra consciencia para volver a nuestra auténtica naturaleza. Una vida armoniosa conforme a las normas naturales, sociales y metafísicas del Universo.

A todos aquellos interesados en su evolución espiritual, les animo a que se abran a la experiencia de conocer e investigar en el mensaje de Srî Tathâta y Maitreyi Amma. Todos necesitamos un guía del que aprender en cualquier aspecto de la vida, más aún en el camino espiritual.

“El gurú es lo mejor en la vida espiritual, y si se tiene un gurú, se es muy afortunado. Sin embargo, muchas veces es difícil encontrar uno. Si no tiene un gurú, puede generar la imagen mental de uno, ensayar a sentir su guía y seguir practicando con fe. Seguramente tendrá éxito.”
(Kundalini Tantra. Swami Satyananda Saraswati, Pág.58).

Webs de interés:
www.maitreyiamma.org
www.sritathata.org

* Carmen León es profesora de yoga y masaje tailandés, y cofundadora del Centro Shivambu.

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